Poemas para la vida
Que frágil es la memoria cuando necesitamos excusas para construir fronteras. Hace tan sólo unas décadas nuestros familiares emigraban en busca de una tierra donde, lejos de su lugar de origen, encontrar un trabajo digno y un trozo de pan. Esa fue la otra posguerra, de la que apenas se habla.
Hoy las fronteras de otros países se diluyen por el hambre, la injusticia global, la explotación de sus recursos, el abuso de sus oligarquías, la intimidación de nuestros Estados, el profundo desinterés de los principales organismos multilaterales, el impacto de las políticas de ajuste y proteccionismo comercial, la extorsión de las grandes empresas transnacionales, la extensión de enfermedades cuya cura, pasa, ineludiblemente por la responsabilidad de las grandes corporaciones farmacéuticas… Y en este contexto algunos habitantes de esos lugares optan por emigrar en busca de un espacio donde sobrevivir. Su viaje es producto de un derecho inalienable, un derecho conquistado a escala planetaria después de siglos de administración de la pobreza: perseguir con todas sus fuerzas la dignidad allí donde esté, ya sea dentro de sus propios países (organizándose, luchando contra los múltiples abusos de que son objeto, ofreciendo respuestas ciudadanas, generando iniciativas políticas, fortaleciendo su sociedad civil) o fuera (emigrando en busca de condiciones más dignas de trabajo y reproducción social). Son tantos los trayectos migratorios trazados en los mapas que la lista sería interminable.¿Por qué nos da miedo, entonces, que vengan?¿Por qué queremos que lleguen, sólo, los que nos van a ser útiles para asegurar nuestros sistemas de protección social?
Corremos el riesgo de caer en una doble hipocresía. Por un lado la hipocresía del miedo, del temor a lo diferente, a lo “extraño”, a lo que se sale de nuestra norma social, “a lo invertido”, que en este caso se llama magrebí, ecuatoriano, paquistaní, senegalés, pero que conforma la mayoría del planeta, porque, mirando alrededor con un poco más de amplitud nos damos cuenta que la excepción somos nosotros: sociedades opulentas, islas de orden aparente en medio de un océano de desorden, injusticia y asimetría. Por otro lado la hipocresía de la falsa conciencia, del discurso tranquilizador que mantiene las tesis del control de la inmigración para que se acoja a nuestros mecanismos corporativos, institucionalmente regulados, y secretamente afines a las necesidades de nuestro mercado de trabajo y nuestro sistema público de protección social, pero que olvida la división internacional del trabajo, las políticas proteccionistas de nuestros mercados, el impacto de nuestras transnacionales en sus economías locales, el apoyo de nuestros gobiernos a sus oligarquías corruptas, o la imposición de reglas de intercambio comercial injustas y profundamente defensivas de nuestros privilegios. Porque a fin de cuentas es de esto de lo que estamos hablando: de la defensa a ultranza de nuestros privilegios, de nuestras formas de vida, a costa de su pobreza y su salud.
Desde esta indignación surge el proyecto de EL OTRO (KM. 0): POEMAS PARA LA VIDA. La poesía y el teatro han sido, históricamente, manifestaciones de los individuos y de las colectividades para explicar (reelaborar) el mundo y su propia conciencia. Lo externo y lo interno, la singularidad y la pluralidad han encontrando en la palabra poética y en la palabra teatral un escenario donde cruzarse, donde contaminarse en un continuo ejercicio de “des-nacimiento”. Los problemas del ser humano se han manifestado por ellas y en ellas se han ampliado, acercándose al resto mediante formas poderosas que llamamos “poema”, “acto”, “monólogo”, “verso”. Cuando la indignación y la palabra se juntan, y buscan además la belleza y la intensidad del pensamiento, surge entonces el milagro de lo incontrolable. La capacidad de movilización simbólica de la palabra no cambia el mundo, pero sí lo prepara para el cambio. Cualquier transformación, por leve que sea, crece primero como un embrión dentro de nuestra conciencia, y nuestra conciencia no se alimenta sólo de soflamas y panfletos políticos, sino también de visiones, de sueños, de irrealidades profundamente reales, de bellezas que hieren el corazón de la intimidad personal y colectiva.
Ya Villon, Baudelaire, Rimbaud, Pessoa se sentían “un otro”, algo ajeno a la disciplina del mundo. Nosotros también nos sentimos unos “otros”, hombres y mujeres que quieren “des-nacerse” y construir una propuesta de mundo distinta; aunque sea desde la intuición, desde el desconocimiento de lo que vendrá, pero seguros de la insostenibilidad de este modelo. Si nuestro país, ahora, es territorio de llegada hay que abrirnos a las posibilidades que esto nos otorga, y hacerlo sin falsas hipocresías ni soluciones simplistas. Es compleja la dinámica del mundo y compleja debe ser nuestra respuesta.
El Proyecto poético-teatral “EL OTRO (Km. 0): Poemas para la vida” quiere ser un gesto desde el arte por una ciudadanía universal y los derechos humanos; y por eso hacemos nuestra (como sustrato de nuestra acción artística) la declaración que los movimientos sociales hicieron en 2006 en el II Foro Social Mundial de las Migraciones:
DECLARACION DE RIVAS
Asamblea de movimientos sociales reunida durante el II FORO SOCIAL MUNDIAL DE LAS MIGRACIONES
“Por una ciudadanía universal y los derechos humanos. Otro mundo es posible”
Las mujeres y los hombres que hacemos los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil altermundialista, reunidos en Rivas Vaciamadrid (España) del 22 al 24 de junio de 2006 y representados por 1.193 organizaciones de 84 países de todo el planeta,
CREEMOS QUE:
Crear otro mundo es posible, necesario y urgente. Las y los migrantes somos sujetos y agentes de transformación de las sociedades a las que llegamos y de las que salimos y se debe reconocer y promover este papel y la oportunidad que representa para el crecimiento de ellas.
La migración es un proceso que tiene lugar, en este momento, en el marco de la globalización y no puede ser analizado fuera de ésta. No se debe por tanto abordar como un tema exclusivamente de fronteras o de “puertas para adentro”, sino que es un proceso económico, político, cultural y social relacionado directamente con los efectos que el modelo capitalista neoliberal impuesto genera mundialmente.
Las políticas migratorias no pueden estar al margen de los Derechos Humanos; éstos son patrimonio común de la humanidad y se debe asegurar su interdependencia, integralidad y universalidad.
La ciudadanía universal es una necesidad para los procesos de convivencia. Todas las personas que llegan a un nuevo país debemos tener todos los derechos que son inherentes a la condición de ciudadano sin vincularse a la nacionalidad, incluido el voto.
Las y los migrantes somos sujetos sociales cuyo empoderamiento y articulación como agentes de transformación política, social, cultural y económica, es fundamental. En este sentido, el Foro Social Mundial de las Migraciones es un espacio privilegiado para la articulación del movimiento de defensa de los derechos de las y los migrantes.
DENUNCIAMOS QUE:
Las políticas económicas, sociales y culturales base de la actual globalización impiden un desarrollo humano y sostenible desde los propios intereses y necesidades de todas las sociedades. La acción de las empresas multinacionales, la deuda externa, la pérdida de soberanía alimentaría, el comercio injusto, la expoliación de los recursos naturales y los conflictos armados son causa de que las personas se vean forzadas a desplazarse y emigrar, tanto hacia el Norte como entre países del Sur.
No son admisibles prácticas al margen de los derechos humanos como la externalización de fronteras, las zonas francas de producción y los centros de internamiento que han de ser cerrados. No admitimos que la migración sea relacionada con la seguridad y sea utilizada como moneda de cambio entre los gobiernos o con fines electoralistas.
Existe una visión reduccionista de las y los migrantes como fuerza de trabajo. Las y los migrantes somos personas y no mercancías y por tanto debemos tener garantizados todos los derechos que nos permitan desarrollarnos y poder ser ciudadanas y ciudadanos de la sociedad a la que hemos llegado: derechos laborales, sociales, culturales, económicos, civiles y políticos.
Hay otras formas de persecución, que están obligando a millones de personas a tener que salir de sus sociedades de origen como el impacto de los megaproyectos económicos, los desastres ambientales, la persecución por razones de género, orientación sexual, raza, religión y la vulneración de derechos económicos y sociales que no están recogidos en la legislación internacional de protección.
Denunciamos todas las formas de racismo, xenofobia, islamofobia y antisemitismo.
Hay miles de personas que a diario mueren, son torturadas, mutiladas y desaparecen en la migración con absoluta impunidad. Denunciamos la fortificación de fronteras, los muros, las patrulleras, las mafias y el tráfico de personas para la explotación sexual que originan estos crímenes. Igualmente denunciamos la trata de personas y el trabajo esclavo.
PROPONEMOS, EXIGIMOS Y NOS COMPROMETEMOS
Exigimos que el desarrollo global como responsabilidad pública sea asumido por los estados y organismos multilaterales con la participación de la ciudadanía.
Exigimos que los derechos humanos estén garantizados en todas las sociedades, más allá de la situación administrativa de las personas y en todas las etapas de los procesos migratorios (origen, tránsito, destino y retorno). Exigimos que no se criminalice a las y los migrantes por el hecho de no tener papeles, que se deroguen las leyes de extranjería que contradigan el derecho internacional de los Derechos Humanos y que se garantice el derecho a la libre circulación.
Exigimos la firma, ratificación y puesta en práctica de la Convención Internacional para los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias, del Convenio 143 de la Organización Internacional del Trabajo sobre las y los trabajadores migrantes y el Convenio 49 contra el Tráfico de Seres Humanos. Nos comprometemos a vigilar que los poderes públicos de todos los estados adopten las medidas que llevan a su ratificación. Exigimos especialmente a los sindicatos su compromiso en esta materia.
El derecho a vivir en familia es fundamental para todas las personas migrantes. Exigimos que sea garantizado.
Exigimos que se amplíe la protección internacional a las personas que son víctimas de otras formas de persecución no incluídas en la Convención de Ginebra. Exigimos que se garantice a los perseguidos el acceso al derecho de asilo en país seguro y el derecho al retorno de las personas refugiadas con garantías.
Exigimos que se reconozca y visibilice nuestro papel protagónico como mujeres inmigrantes, superando la visión victimista que se tiene de nosotras.
Nos comprometemos a hacer llegar como Foro Social Mundial de las Migraciones a todos los espacios de incidencia internacionales, nacionales y locales nuestras denuncias, exigencias y propuestas.
Decía el gran poeta argentino Roberto Juarroz:
“Cada vez puedo individualizar menos a mis interlocutores. Me parece que todos se han fundido en uno solo, al que además no le sé dar ningún nombre.” (Séptima Poesía Vertical)
Nosotros tampoco sabemos darle ningún nombre a esta nueva unidad (no uniformidad) que deseamos, pero quizá la poesía, el teatro o la mezcla agitadora de ambas sean capaces de aproximarse a este nombre y hacerlo más viable a los ojos de la conciencia.
Este es nuestro propósito.
